Dos países en uno.

Siguiendo con la ruta del tour que contrate, ahora nos llevaron a Braga una ciudad al norte de Portugal casi con la frontera de España. En realidad no conocí toda la ciudad completa, sólo nos llevaron al centro y a Bom Jesus do Monte.

Braga

Cuando llegamos nos dijeron que si preferíamos subir a la iglesia por las escaleras o por el funicular, obvio fue broma porque para llegar a la cima hay que subir mas de 17 tramos de escalera, y con mi condición física y que aún no estaba del todo bien del resfriado, no lo hubiera logrado. En fin, nos subieron por el funicular, que por cierto nos comentaron que era el mas antiguo de la península Ibérica ya que fue inaugurado en año de 1882.

Bom Jesus du Monte

Era domingo, y yo creo que por esta razón estaba lleno el recinto de feligreses. Aunque también había mucha gente que sólo iba a hacer ejercicio y subía todas las escaleras. Aún lo recuerdo y yo me asombro de estas personas ya que yo sólo bajando las escaleras me canse; mis respetos para esas personas por su buena condición física.

La iglesia estaba tan llena de gente que entre un momento y me salí muy rápido, no la pude apreciar en su totalidad. Pero lo que si realmente me encanto fue el exterior del edificio y su escalera gigante. Yo baje hasta la calle y recuerdo que en varios descansos de la escalera hay unas tipo celdas donde adentro hay algunas figuras de santos. Eso se me hizo un poco de película de miedo por que las celdas son muy obscuras y a penas se alcanzaba a ver la imagen del santo que habita adentro.

Bom Jesus do Monte

Continuando nuestro camino y antes de volver a cruzar la frontera con España, nos llevaron a un viñedo muy cerca de la ciudad donde nos dieron una degustación de los vinos que tenían allí y del proceso artesanal para fabricar los vinos de la región, yo no tome y tampoco compre porque además de que estaba enferma y no me sabía bien la comida ni la bebida, pensé que no me los iban a dejar pasar en la aduana. Francamente no disfrute de esta visita y me estaba durmiendo.

Y aunque sólo conocí dos ciudades de Portugal me gusto haber pasado por allí. Me sentí en confianza a pesar de no hablar el mismo idioma y me trataron muy bien las pocas personas con las que conviví, de hecho de todos los guías que me tocaron, el que estuvo con nosotros en Portugal fue el que mas me gusto.  La manera de presentarnos su país se  me hizo muy amena y él fue muy amable.

Después seguimos a Santiago de Compostela; no recuerdo cuando atravesamos de nuevo la frontera, sólo recuerdo cuando llegamos a la ciudad y me encanto. Pero bueno, apenas iba empezando y sabía que tal vez iba a conocer ciudades y pueblos mas hermosos. Cuando termine mi recorrido descubrí que este fue de los que mas me gustaron.

Santiago de Compostela tiene una magia muy particular; yo soy católica, sin embargo no fui allí por la religión, pero se que el lugar probablemente no existiría sin la religión católica. Allí nos dijeron que la ciudad tiene una “parte de mentira” por que casi todos los edificio son auténticos pero al fondo de la plaza que esta a lado de la iglesia principal hay un edificio que nos dijeron que es de utilería por que el espacio se veía pelón y por eso lo pusieron. Pero aún así el pueblo esta súper bonito y lo que aprendí estando en ese sitio es invaluable. Lo que nos dijeron, por ejemplo es que en la edad media encendía unos cirios gigantes para que disimulara la peste de la gente que en entraba a la iglesia, pero que ya no los ocupan para eso, sin embargo aún persiste la tradición de encender un cirio gigante y balancearlo con una cadena por arriba de las personas.

Al fondo la fachada falsa de la plaza de Santiago.
Santiago de Compostela (desde mi Instagram @simancaslopez)

En la Catedral de Santiago esta la estatua del apóstol al que se puede abrazar, según lo que nos dijeron las personas locales trae buena suerte y prosperidad. Pero como era domingo y verano, había mucha gente formada para abrazarlo y aunque pude formarme, preferí explorar mas la plaza y hacer unas compras. Al final, una par de señoras que venían en el camión con el tour nos comentaron que se formaron pero no había podido llegar abrazarlo ya que nos llamaron los guías y se tuvieron que salir de la fila.

Santiago de Compostela

De Santiago seguimos a Galicia pero como a esta zona la empezamos a recorrer al día siguiente, contaré mi experiencia en Galicia en la siguiente publicación.

España y Portugal, un día de recorrido

Hace 4 años que viaje a Europa y aun los recuerdos me hacen revivir lo que disfrute y aprendí allá. Mi primer día, como lo conté en la publicación pasada llegue a Madrid, pero estaba un poco enferma de gripa y dolor de cabeza y al día siguiente mi salud no había mejorado. Me seguía sintiendo mal pero estaba en Europa por primera vez en mi vida y no me quería perder la experiencia que por tanto tiempo había querido vivir.

Me levante y espere a que llegaran por mi los del tour que había contratado. No tardaron mucho y me subieron a un autobús. Ya que yo viajaba sola, me dirigí a una fila de asientos vacíos del transporte pero ya cuando yo ya estaba instalada en mi asiento pegado a la ventana y mi mochila encima del asiento de alado, se subió una pareja de adultos mayores y como no encontraron dos lugares juntos donde sentarse, la guía del tour mencionó a los únicos pasajeros que viajábamos solos. Por su puesto nos pidieron que nos sentarnos juntos.

Así fue como conocí a “mi amigo colombiano” que la verdad no recuerdo su nombre, pero me cayo muy bien. Al principio él venía durmiendo. Claro me saludo y luego se durmió recargado en el asiento. A mí también me dio sueño pero no pude dormir y ya que venía del lado de la ventana decidí admirar el paisaje.

Llegamos a Ávila, no entramos a la ciudad sólo vimos la muralla y nos contaron un poco de su historia. El lugar exacto donde paramos fue en un lugar que se conoce como “Los cuatro postes”; es un lugar de peregrinaje religioso, se supone que de ese lugar Teresa de Jesús y su hermano planearon viajar a tierras de infieles para morir martirizados.

Allí sólo conocimos “Los cuatro postes” y vimos de lejos la Ciudad de Ávila, tomamos un refrigerio en una tienda que estaba justo en frente cruzando la carretera y continuamos a Ciudad Rodrigo.

Avila
Los cuatro postes

Cuando íbamos camino a dicha ciudad la guía nos iba contando acerca de la historia de Ciudad Rodrigo en portugués y español, ya que la mitad del autobús venían viajeros brasileños.

Nos contaron de un curioso museo dedicado a los escusados. El museo “del orinal” es un lugar donde se exhiben los diferentes recipientes que se han ocupado a lo largo de la historia de la región para que la gente haga “sus necesidades”. Me pareció chistoso este museo porque muestran la diferentes piezas artesanales que mas que recipientes para hacer “las necesidades” parecen recipientes de cocina, de hecho muchas de las piezas eran mas bonitas de las que tengo en mi cocina. Lastima que no nos permitieron tomar fotos.

También conocimos la plaza de La Ciudad, la iglesia principal y luego comimos. Yo volví a comer una tortilla española deliciosa y luego continuamos a Portugal. Cuando cruzamos de la frontera quise ver cómo era el límite ente España y Portugal y la verdad, aunque no nos detuvo ningún reten aduanal, si detuvieron al chofer para preguntarle algo. La guía dijo que todo estaba bien y continuamos.

Ciudad Rodrigo
Ciudad Rodrigo
Ciudad Rodrigo

Nos dirigimos a Oporto, cuando llegamos yo me sentía muy mal, me dolía todo el cuerpo y me moría de frío a la vez que estaba que el sol me quemaba ya que era un día bastante soleado.  No disfrute tanto ese día y la verdad ni puse mucha atención a lo que nos explicaba el guía. Un chico portugués que hablaba 4 idiomas según nos contó.

Mi segunda impresión de Portugal fue cuando entre a la ciudad de Oporto y vi a un costado de la carretera el río  Duero y los impresionantes puentes que cruzan el río. Luego llegamos al centro de la ciudad, allí nos dejaron una hora libre para ir de compras.

Oporto (foto sacada de mi Instagram @simancaslopez)

La verdad para ese momento pese a que me sentía mal me obligue de nuevo a bajar del autobús y comprar recuerdos para la familia y amigos.  Estando en centro nos reunieron para mostrarnos las fachadas típicas de la ciudad que le dan un toque especial a este lugar. También vimos la Catedral y la torre de los Clérigos, por su puesto no falto la visita al la librería Lello. De esta última nos contó el guía que nadie la visitaba hasta que corrió el rumor que en ella se inspiro JK Rowling para describir la escuela de Hogwarts. Aunque después leí que la misma autora lo negó.

Quise entrar a la librería pero había una fila enorme para entrar y elegí conocer los demás edificios antes mencionados. Hubiera querido entrar pero no me arrepiento porque así conocí un poco más de Oporto.

Libreria Lello
Oporto
Fachadas de Oporto

Al final del día llegamos al hotel. Fue el tiempo de despedirme de “mi amigo colombiano”.  Él seguía a Lisboa y yo iba a Braga.

Aunque sólo hablamos por un día aprendí y comprendí mas de Colombia y Perú que en todos los libros y documentales que he visto y leído. Y digo Perú porque él vivía allí (a lo mejor aun vive).

Si algún día lee esto, me encanto conocerlo. Y ojalá que algún día este en Colombia o Perú.